sábado, julio 11
viernes, julio 10
sábado, julio 4
TEST DIFERENCIAS POLÍTICAS
Seguramente en estos momentos estás decidiendo si votas por alguien, si anulas tu voto o si de plano le prendes fuego a la casilla. Nada mejor para orientarte que un entretenido test psicológico.
¿Cuáles son las diferencias entre los tres
personajes de la siguiente lámina?
personajes de la siguiente lámina?

A) Los colores de sus ropas.
B) Dos son unos cerdos asquerosos, el otro es el líder que México necesita.
C) No hay diferencias.
D) Me vale madres.
RESPUESTA:
Si elegiste:
A) Eres una persona muy observadora, seguramente vas a votar por el PVEM porque Maité Perrona y Raúl Araiza son los candidatos más agradables a la vista.
B) Hiciste tu elección electoral hace diez años y no la cambiarás por nada. Los políticos te aman.
C) Si no encuentras ninguna diferencia, estás daltónico y un poco idiota. Seguramente ni siquiera encontrarás la casilla donde tienes que votar y lo más probable es que hayas perdido tu credencial del IFE hace años.
D) Felicidades, seguramente eres un candidato y las encuestas te favorecen. Haces bien en no perder el tiempo con la política.
Si decidiste que es una estupidez participar en este infame test y que estás perdiendo el tiempo miserablemente, estás listo para anular tu voto. O para quedarte todo el día viendo la tele. Bienvenido al grupo.
Categorías: ELECCIONES, HUMOR, ILUSTRACIÓN, JUEGOS, partidos políticos, POLÍTICA, puercos, voto nulo
sábado, junio 27
EL VOTO NULO (O MULO, DEPENDIENDO) 2a. Parte
Hay muchos detractores del voto nulo. Todos pontifican con argumentos que rebajan a insectos rastreros a todo aquel que ose pronunciarse a favor de la anulación del voto. Aquí hay cinco de los más sonados:
Anular el voto es regalarle un voto al PRI (o al PAN, o al PRIAN).
Este argumento normalmente es esgrimido por el PRD y sus sonrientes adeptos. Aunque era parcialmente cierto en el pasado, hoy ya no tiene validez ya que el voto duro de los tres partidos es equiparable: los tres cuentan con generosos rebaños de seguidores que los apoyan indiscriminada e irreflexivamente. Pero sobre todo este argumento niega el principio fundamental del voto nulo: regalar un voto al PRI es exactamente igual que regalárselo al PRD o al PAN, o a cualquier otro partido.
No dejes que alguien más vote por ti.
Eso es precisamente lo que hacen los partidos: llevan una búsqueda exhaustiva de los personajes más nefastos de la sociedad para lanzarlos como candidatos y dejarnos a nosotros escoger entre los peorcitos de ellos. La anulación del voto es una protesta en contra de este mecanismo.
La ley no contempla la anulación de las elecciones debido a los votos nulos.
No se busca que se anule la elección. Nada se ganaría con eso. Después del 5 de julio tendremos como gobernantes y legisladores a los mismos inútiles de siempre. El voto nulo simplemente busca hacer una protesta masiva en contra del sistema político mexicano que ha demostrado con creces su ineficacia para ofrecerle al país candidatos aceptables.
La Arquidiócesis de México advirtió que las posturas del voto nulo "nos llevarían al fracaso democrático, dándole la razón a quienes piensan que México sólo puede funcionar con el totalitarismo".
Tener los gobernantes y legisladores que tenemos es ya un terrible fracaso democrático. Poder elegir entre un tubazo en la cabeza y una patada en el trasero no es democracia.
La Iglesia Católica ha sido desde sus inicios una institución totalmente alejada de las prácticas democráticas: los líderes son elegidos por una pequeña cúpula y las mujeres no pueden ocupar cargos dentro de la jerarquía. ¿No sería deseable que este entusiasmo democrático se proyectara primero al interior de la organización?
Anular el voto es atacar a las instituciones y en consecuencia promover la anarquía.
El voto nulo no ataca a las instituciones; simplemente propone revisar, evaluar y corregir las deficiencias de una en particular: el sacrosanto sistema político mexicano. Nuestro deber como ciudadanos no es reverenciar ciegamente mecanismos viciados sólo porque el uso y el tiempo los consagró como “instituciones”, sino cuestionar profunda y sistemáticamente su viabilidad y vigencia. Es absurdo pensar en vivir sin instituciones, pero es más absurdo asumir la inmutabilidad y perfección perpetua de éstas.
Muchos también preguntan con una ceja arqueada y los dientes pelados:
¿De qué demonios sirve anular el voto?
De mucho. De hecho, ya sirvió. Igual que un renacuajo, la iniciativa nació, creció y se reprodujo: así llegó a los medios e hizo ver a los ciudadanos que anular el voto es una alternativa viable y responsable; que se pueden –y se deben– cuestionar las instituciones, prácticas y sistemas que regulan el funcionamiento de la sociedad. Paradójicamente, después de que los tres partidos hegemónicos alzaron sus voces para condenar enérgicamente la anulación del voto, la intención de anular la boleta subió de un 2.5% al 5%.
De igual manera, al convertirse en un fenómeno masivo y mediático, la anulación del voto se transforma en un objeto de estudio y debate para analistas e intelectuales, quienes al procesarlo dan a la opinión pública nuevas perspectivas sobre éste.
Finalmente, la anulación del voto habrá de alcanzar e influenciar a los partidos políticos. Dentro de los tres partidos hegemónicos hay voces jóvenes, pensantes y comprometidas que buscan cambiar la forma en que se hace política en México. Estas voces siempre han estado presentes, pero usualmente son aniquiladas o absorbidas por los representantes prehistóricos que no tienen la menor intención de cambiar el statu quo. Con un poco de suerte, el voto nulo les dará argumentos para convencer a los dinosaurios de que deberán evolucionar o extinguirse.
Si eso no es suficiente, habrá que preguntarse entonces:
¿Qué ganamos al votar?
Al marcar en la boleta a un candidato estamos legitimando el proceso electoral, afirmamos que estamos de acuerdo en que:
UPDATE
Paradojas: le piqué al Monetize de Blogger y ¿de qué aparecen los anuncios?
¡Claro: de los partidos políticos!
Anular el voto es regalarle un voto al PRI (o al PAN, o al PRIAN).
Este argumento normalmente es esgrimido por el PRD y sus sonrientes adeptos. Aunque era parcialmente cierto en el pasado, hoy ya no tiene validez ya que el voto duro de los tres partidos es equiparable: los tres cuentan con generosos rebaños de seguidores que los apoyan indiscriminada e irreflexivamente. Pero sobre todo este argumento niega el principio fundamental del voto nulo: regalar un voto al PRI es exactamente igual que regalárselo al PRD o al PAN, o a cualquier otro partido.
No dejes que alguien más vote por ti.
Eso es precisamente lo que hacen los partidos: llevan una búsqueda exhaustiva de los personajes más nefastos de la sociedad para lanzarlos como candidatos y dejarnos a nosotros escoger entre los peorcitos de ellos. La anulación del voto es una protesta en contra de este mecanismo.
La ley no contempla la anulación de las elecciones debido a los votos nulos.
No se busca que se anule la elección. Nada se ganaría con eso. Después del 5 de julio tendremos como gobernantes y legisladores a los mismos inútiles de siempre. El voto nulo simplemente busca hacer una protesta masiva en contra del sistema político mexicano que ha demostrado con creces su ineficacia para ofrecerle al país candidatos aceptables.
La Arquidiócesis de México advirtió que las posturas del voto nulo "nos llevarían al fracaso democrático, dándole la razón a quienes piensan que México sólo puede funcionar con el totalitarismo".
Tener los gobernantes y legisladores que tenemos es ya un terrible fracaso democrático. Poder elegir entre un tubazo en la cabeza y una patada en el trasero no es democracia.
La Iglesia Católica ha sido desde sus inicios una institución totalmente alejada de las prácticas democráticas: los líderes son elegidos por una pequeña cúpula y las mujeres no pueden ocupar cargos dentro de la jerarquía. ¿No sería deseable que este entusiasmo democrático se proyectara primero al interior de la organización?
Anular el voto es atacar a las instituciones y en consecuencia promover la anarquía.
El voto nulo no ataca a las instituciones; simplemente propone revisar, evaluar y corregir las deficiencias de una en particular: el sacrosanto sistema político mexicano. Nuestro deber como ciudadanos no es reverenciar ciegamente mecanismos viciados sólo porque el uso y el tiempo los consagró como “instituciones”, sino cuestionar profunda y sistemáticamente su viabilidad y vigencia. Es absurdo pensar en vivir sin instituciones, pero es más absurdo asumir la inmutabilidad y perfección perpetua de éstas.
Muchos también preguntan con una ceja arqueada y los dientes pelados:
¿De qué demonios sirve anular el voto?
De mucho. De hecho, ya sirvió. Igual que un renacuajo, la iniciativa nació, creció y se reprodujo: así llegó a los medios e hizo ver a los ciudadanos que anular el voto es una alternativa viable y responsable; que se pueden –y se deben– cuestionar las instituciones, prácticas y sistemas que regulan el funcionamiento de la sociedad. Paradójicamente, después de que los tres partidos hegemónicos alzaron sus voces para condenar enérgicamente la anulación del voto, la intención de anular la boleta subió de un 2.5% al 5%.
De igual manera, al convertirse en un fenómeno masivo y mediático, la anulación del voto se transforma en un objeto de estudio y debate para analistas e intelectuales, quienes al procesarlo dan a la opinión pública nuevas perspectivas sobre éste.
Finalmente, la anulación del voto habrá de alcanzar e influenciar a los partidos políticos. Dentro de los tres partidos hegemónicos hay voces jóvenes, pensantes y comprometidas que buscan cambiar la forma en que se hace política en México. Estas voces siempre han estado presentes, pero usualmente son aniquiladas o absorbidas por los representantes prehistóricos que no tienen la menor intención de cambiar el statu quo. Con un poco de suerte, el voto nulo les dará argumentos para convencer a los dinosaurios de que deberán evolucionar o extinguirse.
Si eso no es suficiente, habrá que preguntarse entonces:
¿Qué ganamos al votar?
Al marcar en la boleta a un candidato estamos legitimando el proceso electoral, afirmamos que estamos de acuerdo en que:
- Los candidatos sean seleccionados por su lealtad al grupo de poder y no por sus habilidades para servir a la comunidad desde su cargo.
- Las campañas políticas sean un derroche de recursos, de saña y estupidez (y materiales propagandísticos visual y ecológicamente contaminantes).
- No pueda haber candidatos sin partido.
- Los políticos en la oposición entorpezcan sistemáticamente el trabajo de los gobernantes y legisladores electos.
- Los gobernantes incapaces no puedan ser removidos de su cargo por los ciudadanos.
- Y todas las otras monerías que hacen que el sistema político mexicano sea hoy totalmente improcedente.
UPDATE
Paradojas: le piqué al Monetize de Blogger y ¿de qué aparecen los anuncios?
¡Claro: de los partidos políticos!
Categorías: ELECCIONES, partidos políticos, POLÍTICA, TEXTOS, voto nulo
sábado, junio 20
EL VOTO NULO (O MULO, DEPENDIENDO)
Es indudable que hoy el sistema electoral mexicano, aunque aún dista mucho de ser perfecto, resulta mucho más eficiente y confiable que el que hace apenas una década permitía que los muertos se levantaran de sus tumbas para votar masiva y unánimemente para darle al PRI los aplastantes triunfos que inflamaban de orgullo los ya de por sí hinchados corazones mexicanos. ¿Entonces por qué antes la propuesta de anular el voto no tenía la popularidad que tiene actualmente?
Según mi tía Jesusa, que es muy versada en tecnología y política, “esa mafufada del voto mulo se debe a la bola de vagos y malvivientes que no tienen nada mejor que estar pegados al Interné y se dedican a esparcir esas ideas por medio del Libro de Jetas (antes Feisbuq), el Tuíter o los Blós”. Tal vez no carezca de razón: el tema ha sido tratado en la red desde muy diversos ángulos y perspectivas, como lo muestra esta nota que publicó recientemente el periódico Milenio en la que se mencionan este execrable bló y otros igualmente reprobables:
http://impreso.milenio.com/node/8580555
A pesar del innegable poder que tiene Internet para propagar ideas (las más de ellas monumentalmente estúpidas), quizás la razón de que hoy más gente esté pensando en anular el voto (5% según la última encuesta de Reforma) va más allá de la red.
Tal vez se deba a que en el pasado teníamos la ilusión de que el día en que los mexicanos venciéramos al amañado sistema electoral priísta, y nuestros votos por el PAN o el PRD fueran reconocidos y llevaran a estos partidos al poder, la situación de México cambiaría dramáticamente. El voto era un mecanismo de evolución indispensable. Nuestras esperanzas estaban basadas en los resultados de las urnas.
Para bien o para mal, gradualmente se nos concedió el milagro: finalmente el PRD y el PAN degustaron las mieles del poder ejecutivo. Desafortunadamente dos presidentes de la república, cinco jefes de gobierno del D.F. y un montón de gobernadores nos han demostrado con escandalosa contundencia que el PRI no tenía el monopolio de la corrupción, la ineptitud, la improductividad, la falta de visión y el abuso del poder. Los tres partidos se han caracterizado por una monumental ineficiencia producto de sus propias y abundantes limitaciones, de los obstáculos que sistemática, indiscriminada e irresponsablemente ponen en su camino los otros partidos y, en menor medida, de la pasividad e indiferencia por parte de los ciudadanos.
Resulta evidente que más allá de los defectos y taras de los políticos y de los vicios y perversiones de los partidos, la podredumbre más corrosiva se encuentra en la médula espinal del sistema político mexicano. El cáncer está alojado en la raíz del organismo y aunque cortemos uno a uno todos sus apéndices podridos los nuevos surgirán una y otra vez infectados del mismo mal.
Hoy es matemáticamente imposible que un gobernante o legislador salido de un partido político esté en condiciones de servir a la ciudadanía efectivamente. Las razones son cuantiosas como las estrellas y analizarlas es complejo y sobre todo muy aburrido, pero la siguiente es una que tal vez baste para dar una idea:
LA ARITMÉTICA DEL VOTO
Vamos a asumir que de vez en cuando aparece un político que de verdad quiere hacer algo por su comunidad y su país (a mí no me ha tocado verlo, pero a lo mejor no estaba poniendo atención).
Para hacer realidad sus sueños filantrópicos el político debe ganar las elecciones y para ello se necesitan votos, pero la pesar de sus excesivos costos, las campañas electorales han demostrado ser totalmente inútiles para generar votos.
Así que para competir, el político tiene que buscar obtener votos por otras vías. No le será difícil: siempre habrá grupos dispuestos a apoyarlo con votos y dinero.Pero para obtener el apoyo financiero y los votos, el político tiene que hacer suyos los intereses de sus patrocinadores; intereses que no siempre coinciden con los de los ciudadanos que va a representar.
El candidato se enfrenta a una difícil disyuntiva: puede decidir no traicionar sus principios…
…y aceptar los resultados electorales desfavorables.
O puede pactar y una vez en su puesto verse impedido a responder debidamente a las necesidades ciudadanas.
Es inaceptable que tengamos que conformarnos con elegir entre el menos peor de los males. En México existen muchas personas capaces, inteligentes, preparadas y honestas que pueden ejercer cargos públicos con dignidad y eficiencia. Pero mientras la única alternativa para ocupar un puesto de elección popular sea a través de los partidos políticos seguiremos obteniendo el mismo nivel de políticos que hasta ahora. Como lo diría mi tía Jesusa: "Si haces un hoyo en el piso y metes el estiércol de un caballo, no obtendrás un árbol de caballos, ni siquiera un árbol de estiércol, sólo obtendrás estiércol enterrado". Whatever!
Y ahora logos para hacer calcomanías y pegarlas en sus escuelas, casas, lugares de trabajo y en la calle.


En el próximo aburrido poust:
¿Qué ganamos anulando el voto?
¿Qué contestar cuando te ensartan uno de esos absurdos argumentos contra el voto nulo?
¿Cómo anular el voto?
¿Es correcto agarrar a golpes a la vecina para convencerla de anular su voto?
El candidato se enfrenta a una difícil disyuntiva: puede decidir no traicionar sus principios…
…y aceptar los resultados electorales desfavorables.
O puede pactar y una vez en su puesto verse impedido a responder debidamente a las necesidades ciudadanas.
Es inaceptable que tengamos que conformarnos con elegir entre el menos peor de los males. En México existen muchas personas capaces, inteligentes, preparadas y honestas que pueden ejercer cargos públicos con dignidad y eficiencia. Pero mientras la única alternativa para ocupar un puesto de elección popular sea a través de los partidos políticos seguiremos obteniendo el mismo nivel de políticos que hasta ahora. Como lo diría mi tía Jesusa: "Si haces un hoyo en el piso y metes el estiércol de un caballo, no obtendrás un árbol de caballos, ni siquiera un árbol de estiércol, sólo obtendrás estiércol enterrado". Whatever!Y ahora logos para hacer calcomanías y pegarlas en sus escuelas, casas, lugares de trabajo y en la calle.


En el próximo aburrido poust:
¿Qué ganamos anulando el voto?
¿Qué contestar cuando te ensartan uno de esos absurdos argumentos contra el voto nulo?
¿Cómo anular el voto?
¿Es correcto agarrar a golpes a la vecina para convencerla de anular su voto?
Categorías: HUMOR, ILUSTRACIÓN, POLÍTICA, voto nulo
sábado, junio 13
CRÓNICAS DEL INODORO 4
No me dio tiempo de terminar el controvertidísimo pero brutalmente aburrido poust del voto mulo, así que continúo mostrando las execrables crónicas del toilette.



Categorías: HUMOR, ILUSTRACIÓN, inodoro
sábado, junio 6
sábado, mayo 30
TERMINOLOGÍA TÉCNICA
Y la misma execrable tira en versión imprimible (o enviable por mail a todos esos queridos amigos que puedan sentirse aludidos e insultados): 
Categorías: geeks, HUMOR, ILUSTRACIÓN, nerds, webcomic
sábado, mayo 23
EL TEMBLOR DEL 22 DE MAYO
El 22 de mayo un fuerte sismo sacudió la ya de por sí vapuleadísima Ciudad de México. Los chilangos, fieles a nuestra idiosincracia, salimos a la calle tranquilamente y en orden, y aprovechando el primer descuido de nuestros jefes, nos escabullimos a la cantina más cercana y pretextando riesgo de colapso nervioso dimos por terminada la semana laboral.
La pregunta obligada en las tertulias de esa tarde fue: "¿Por qué nos están pasando tantas calamidades a los mexicanos?". La respuesta más frecuente fue: "Porque Dios odia a los mexicanos". Creo conveniente hacer algunas precisiones históricas al respecto.
Por ahí de 1519 llegó Cortés a lo que sería más tarde México. Los misioneros que lo acompañaban y los que fueron llegando después se dieron a la noble tarea de inculcar a los indios idólatras la fé católica a punta de puntapiés y garrotazos acompañados del no poco convincente slogan: Dios es amor.
Por esas mismas fechas se reunieron Yahvéh, el Dios de los cristianos (de la primera parte de la historia, porque en la saga ya se llamaba diferente y traía más onda) y Quetzalcóatl, dios de los aztecas y anexas. El objetivo de la reunión era aclarar ciertos puntos en la repartición de la Tierra, como cuando se juntan Salinas y Azcárraga para repartirse los equipos de futbol.
–¡Qué madriza le están acomodando mis muchachos a los tuyos! –dijo Jehová orgulloso.
–¿Y cómo no? –contestó Quetza indignado–, si tus esbirros parecen porros de Bejarano: todo lo arreglan a madrazos.
–N'ombre y espérate a que veas lo que haremos en la Edad Media –agregó Yahwéh entusiasmado–. Para el siglo XIX seré el Dios más popular de la Tierra.
–Pues disfrútalo mientras puedas –advirtió crípticamente la serpiente emplumada–, porque para mediados del siglo XXI hasta los cuarzos tendrán más adeptos que tú.
–¡Bah! –dijo Yahvéh, que paradójicamente es más bien incrédulo–. De todas maneras, los mexicanos no están en mis planes de expansión. Tarde o temprano mis nobles europeos se contaminarán con la sucia sangre indígena. Yo así no los quiero. Quédatelos.
–Yo tampoco –respondió ofendido el Dios americano–. Seguramente mis bravos guerrreros acabarán mezclándose con tus brutos, apestosos y salvajes españoles. No me interesan así.
–Bueno –dijo Jehová encogiéndose de hombros–. Pos ai que se las arreglen solo.
¿Ven? ¡Los dioses no nos odian, ni siquiera se acuerdan de que existimos!
¡Cuánta soledad!, exclamará algún nostálgico del fervor religioso mirando su estampita de San Judas Tadeo.
En realidad no. La historia no acabó así. Los mexicanos, devotos por naturaleza, no nos podíamos quedar sin dioses ante los cuales arrodillarnos, así que inventamos a los políticos, la televisión, el futbol, el tequila y a las cantantes de música pop con traseros prominentes. Y así, adorando a nuestras nuevas deidades vivimos muy felices.
Hasta que tiembla.
La pregunta obligada en las tertulias de esa tarde fue: "¿Por qué nos están pasando tantas calamidades a los mexicanos?". La respuesta más frecuente fue: "Porque Dios odia a los mexicanos". Creo conveniente hacer algunas precisiones históricas al respecto.
Por ahí de 1519 llegó Cortés a lo que sería más tarde México. Los misioneros que lo acompañaban y los que fueron llegando después se dieron a la noble tarea de inculcar a los indios idólatras la fé católica a punta de puntapiés y garrotazos acompañados del no poco convincente slogan: Dios es amor.
Por esas mismas fechas se reunieron Yahvéh, el Dios de los cristianos (de la primera parte de la historia, porque en la saga ya se llamaba diferente y traía más onda) y Quetzalcóatl, dios de los aztecas y anexas. El objetivo de la reunión era aclarar ciertos puntos en la repartición de la Tierra, como cuando se juntan Salinas y Azcárraga para repartirse los equipos de futbol.
–¡Qué madriza le están acomodando mis muchachos a los tuyos! –dijo Jehová orgulloso.
–¿Y cómo no? –contestó Quetza indignado–, si tus esbirros parecen porros de Bejarano: todo lo arreglan a madrazos.
–N'ombre y espérate a que veas lo que haremos en la Edad Media –agregó Yahwéh entusiasmado–. Para el siglo XIX seré el Dios más popular de la Tierra.
–Pues disfrútalo mientras puedas –advirtió crípticamente la serpiente emplumada–, porque para mediados del siglo XXI hasta los cuarzos tendrán más adeptos que tú.
–¡Bah! –dijo Yahvéh, que paradójicamente es más bien incrédulo–. De todas maneras, los mexicanos no están en mis planes de expansión. Tarde o temprano mis nobles europeos se contaminarán con la sucia sangre indígena. Yo así no los quiero. Quédatelos.
–Yo tampoco –respondió ofendido el Dios americano–. Seguramente mis bravos guerrreros acabarán mezclándose con tus brutos, apestosos y salvajes españoles. No me interesan así.
–Bueno –dijo Jehová encogiéndose de hombros–. Pos ai que se las arreglen solo.
¿Ven? ¡Los dioses no nos odian, ni siquiera se acuerdan de que existimos!
¡Cuánta soledad!, exclamará algún nostálgico del fervor religioso mirando su estampita de San Judas Tadeo.
En realidad no. La historia no acabó así. Los mexicanos, devotos por naturaleza, no nos podíamos quedar sin dioses ante los cuales arrodillarnos, así que inventamos a los políticos, la televisión, el futbol, el tequila y a las cantantes de música pop con traseros prominentes. Y así, adorando a nuestras nuevas deidades vivimos muy felices.
Hasta que tiembla.
miércoles, mayo 20
FASHION GIRAFFE
A veces es inevitable sentir que cada error equivale a un nuevo remiendo en la piel, que a cada tropezón corresponde un zurcido más, que no nos queda más opción que tratar de disimular cada fracaso con un nuevo parche.
A veces es inevitable mirarnos al espejo y ver sólo un mapa de costuras y pedazos de telas ajenas que colocamos ahí con la esperanza de tapar los agujeros, las quemaduras, los rasguños.
A veces no.
A veces no.
Categorías: ILUSTRACIÓN, jirafa, PHOTOSHOP, remiendos
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