Hay palabras…
…que contradicen lo que sentimos.
Otras que confirman lo que creíamos sentir.
Hay palabras que crean vínculos, palabras que aíslan.
Hay palabras que de tan huecas se disuelven en el aire.
Otras que son pesadas como lápidas o mausoleos.
Hay palabras escritas en la piel que deben leerse con los labios.
Hay palabras, demasiadas tal vez, que hacen daño.
Otras, casi todas olvidadas, que son capaces de curar.
Hay palabras que invocan las lágrimas, palabras que atraen las risas.
Hay palabras de las que siempre nos arrepentiremos.
Otras, que lamentaremos no haber pronunciado.
Hay palabras que anhelamos, palabras que tememos.
Hay palabras que conjuran revoluciones, armisticios y renacimientos.
Hay palabras que auguran catástrofes, guerras y pestes.
Hay palabras prohibidas, palabras sucias, palabras aladas y palabras saladas.
Hay palabras que se atribuyen a los dioses
y palabras reservadas a los hombres.
Hay palabras que flotan, palabras doradas, palabras conformes y palabras deformes.
Hay palabras que tienen que ser susurradas al oído
en la oscuridad, en la desnudez compartida. Hay palabras que emulan al grito, palabras que imitan al silencio.
Hay palabras que dejan marcas de fuego.
Otras que nos convierten en cenizas.
Hay palabras, casi todas, que salen sobrando.
Muchas otras que nos hacen falta.
Hay palabras que de tan masticadas, tan ensalivadas,
casi han perdido su significado.
Aún así, nos obstinamos en pronunciarlas,
como un mantra o un hechizo:
Feliz año.

