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jueves, diciembre 31

HAY PALABRAS…

Hay palabras…



…que contradicen lo que sentimos.
Otras que confirman lo que creíamos sentir.

Hay palabras que crean vínculos, palabras que aíslan.

Hay palabras que de tan huecas se disuelven en el aire.
Otras que son pesadas como lápidas o mausoleos.

Hay palabras escritas en la piel que deben leerse con los labios.

Hay palabras, demasiadas tal vez, que hacen daño.
Otras, casi todas olvidadas, que son capaces de curar.

Hay palabras que invocan las lágrimas, palabras que atraen las risas.

Hay palabras de las que siempre nos arrepentiremos.
Otras, que lamentaremos no haber pronunciado.

Hay palabras que anhelamos, palabras que tememos.

Hay palabras que conjuran revoluciones, armisticios y renacimientos.
Hay palabras que auguran catástrofes, guerras y pestes.

Hay palabras prohibidas, palabras sucias, palabras aladas y palabras saladas.

Hay palabras que se atribuyen a los dioses
y palabras reservadas a los hombres.

Hay palabras que flotan, palabras doradas, palabras conformes y palabras deformes.

Hay palabras que tienen que ser susurradas al oído
en la oscuridad, en la desnudez compartida. 

Hay palabras que emulan al grito, palabras que imitan al silencio.

Hay palabras que dejan marcas de fuego.
Otras que nos convierten en cenizas.

Hay palabras, casi todas, que salen sobrando.
Muchas otras que nos hacen falta.

Hay palabras que de tan masticadas, tan ensalivadas,
casi han perdido su significado.
Aún así, nos obstinamos en pronunciarlas,
como un mantra o un hechizo:

Feliz año.

sábado, enero 10

ODIO A LOS GRINGOS

¿Es mi impresión o cada vez es más frecuente encontrar mexicanos orgullosos que clamar a los cuatro vientos que odian a los gringos?

Yo me he encontrado varios últimamente (peligrosa y absurdamente algunos en los medios de comunicación). Esa afirmación es, desde mi humilde punto de vista, tan estúpida como asegurar que se ama a los mexicanos. Así, sin distinción. ¿Neta? ¿A poco aman a Calderón/López Obrador/Madrazo, a Montiel, a Elba Esther, a los del Verde? (ni siquiera voy a mencionar a los futbolistas, las estrellas de Televisa o los cantantes pop) ¿Ah, verdad? A que sintieron un retortijón.

Lo cierto es que tanto los gringos como nosotros contamos con un abundante grupo de imbéciles maléficos a los que ni su mamacita puede afirmar querer; basta pensar en los conspicuos políticos que alegremente succionan la sangre patria desde el vasto espectro ideológico-partidista en ambos países para que cualquier idea relativa al amor patrio incondicional comience a desvanecerse.

De igual manera, pensar en odiar a los gringos en bloque, implicaría ignorar a sus escritores (Paul Auster, Cormac McCarthy y Toni Morrison son sólo tres que HAY que leer), músicos, pintores, actores, directores de cine y artistas de todo tipo; a sus científicos, intelectuales, luchadores sociales y hasta empresarios como Steve Jobs que nos dieron cosas tan lindas como las Mac, el iPod y Dreamworks (y de paso se hizo estúpidamente rico). Y a Pamela Anderson y Britney Spears, que merecen mención aparte.

Por supuesto están los Bush, la política imperialista, la guerra como negocio, los codiciosos empresarios dispuestos a todo, el consumismo indiscriminado, el racismo, el maltrato sistemático de las minorías, la devastación ecológica, las películas de Meg Ryan y una bola de milagritos más, pero reducir al odio la relación México-Estados Unidos es una simplificación idiota que no creo que nos podamos permitir en este tiempo.

De cualquier manera, los United siempre se me han hecho una especie de circo metafísico en el que lo peor y lo mejor de la humanidad hace peligrosas acrobacias mientras todos miramos conteniendo el aliento. Este garabato es un boceto para una de las monerías que pretenden ilustrar esa idea.

Whatever!