Aprovechando que viene el Bicentenario (es decir, la celebración del vigésimo aniversario de la Decena Trágica (20x10=200)) y que todo mundo anda metidísimo en eso a pesar de que según las últimas estadísticas, al 97.6% de los mexicanos “nos importa un pepino la historia”, me decidí a demostrar que los héroes patrios son personajes sumamente divertidos e interesantes y no los tipos aburridos con peinados graciosos que nos enseñan en la escuela.
Así que me di a la tarea de consultar diversos libros de historia y biografías de los próceres. Tras arduas horas de lectura (2) llegué a tres conclusiones fundamentales:
Es seguro que Pelé o Maradona de chiquillos decían: “De grande quiero ser futbolista y meter muchos goles”, pero resulta poco creíble que un niño pudiera decir: “De grande quiero ser el Benemérito y hacer las Leyes de Reforma, que son más cool que el iPod Touch” o “Cuando crezca y se me caiga todo el pelo voy a ser el Padre de la patria o de perdis el tío abuelo de la nación”, o “De mayor voy a ser bien revoltoso y me van a llamar el Centauro del Norte o el Coloso de Santa Úrsula”.
Por eso es que estudiar las infancias de los héroes resulta de gran valor para aquellos a los que nos gusta la historia de México y nos sentimos tan orgullosos de esta tierra milenaria que descubrió Cristóbal Colón en 1810 como parte de los festejos del centenario de la guerra cristera. Edúquense:
Así que me di a la tarea de consultar diversos libros de historia y biografías de los próceres. Tras arduas horas de lectura (2) llegué a tres conclusiones fundamentales:
- Los héroes nacionales SÍ son los tipos aburridos que nos enseñan en la escuela (incluso hay algunos tan aburridos que ni en las escuelas los quieren).
- Tener un peinado gracioso es requisito para ser héroe nacional.
- Si los libros de historia trataran temas más actuales, la gente los leería con más entusiasmo y no se quedaría dormida tan fácilmente.
Es seguro que Pelé o Maradona de chiquillos decían: “De grande quiero ser futbolista y meter muchos goles”, pero resulta poco creíble que un niño pudiera decir: “De grande quiero ser el Benemérito y hacer las Leyes de Reforma, que son más cool que el iPod Touch” o “Cuando crezca y se me caiga todo el pelo voy a ser el Padre de la patria o de perdis el tío abuelo de la nación”, o “De mayor voy a ser bien revoltoso y me van a llamar el Centauro del Norte o el Coloso de Santa Úrsula”.
Por eso es que estudiar las infancias de los héroes resulta de gran valor para aquellos a los que nos gusta la historia de México y nos sentimos tan orgullosos de esta tierra milenaria que descubrió Cristóbal Colón en 1810 como parte de los festejos del centenario de la guerra cristera. Edúquense:









