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domingo, mayo 9

LA MADRE MONUMENTAL

¿Qué podemos decir de la madre que Freud no haya dicho antes con mayor precisión? Muy poco si consideramos que Sigmund era adicto al sexo y a la cocaína (sobre todo cuando venían combinados), y que probablemente también ESO era culpa de su madre.

Lo cierto es que en pocos países con en México se profesa con tanta vehemencia el culto a la madre. Totalmente justificado, por cierto, ya que es precisamente la abnegada progenitora la que inculca en sus vástagos ese saludable machismo y desprecio al sexo femenino que tanto bien ha hecho a nuestro país.

Esta admiración por la madre alcanza su punto más alto en el Monumento a la Madre, localizado en la calle de Sullivan en el D.F., donde coincidentalmente cada noche se concentra el mayor número de prostitutas vivas de la ciudad.


La escultura, que fue inaugurada el 10 de mayo de 1949 por el Presidente Miguel Alemán, ingresó el 27 de abril de 1978 a la Enciclopedia de Artes Escultóricas del Mundo dentro del capítulo “Los monumentos más espantosos del orbe”. (Esa misma obra destinó un apartado especial para agrupar todos los bustos de Benito Juárez bajo el nombre de “El prócer que ha inspirado los más atroces y antiestéticos objetos escultóricos de la historia”.)


A pesar del unánime desprecio y repulsión que los críticos y académicos del mundo han mostrado hacia el Monumento a la Madre, éste no deja de llamar la atención, ya que al mirarlo resulta inevitable preguntarse por qué el escultor decidió que Tutankamon sosteniendo a un niño con el rostro de José José sería una buena metáfora para honrar a la maternidad. Algunas teorías especulan que se debe a que el artista no tenía madre, y de ella sólo conservaba una estatuilla del faraón egipcio que le compró en La Lagunilla. La similitud del pavoroso niño con el Príncipe de la canción se debe a que el escultor compartía con el cantante la afición a la bebida, hecho que la estatua en cuestión corrobora inequívocamente.

Por su tenebroso aspecto, por la placa con la inscripción: "A la que nos amó antes de conocernos" y por su ubicación en la calle de mayor comercio sexual de la ciudad, el Monumento a la Madre es sin lugar a dudas una madre monumental.

sábado, junio 21

NIÑOS HÉROES 2

Aprovechando que viene el Bicentenario (es decir, la celebración del vigésimo aniversario de la Decena Trágica (20x10=200)) y que todo mundo anda metidísimo en eso a pesar de que según las últimas estadísticas, al 97.6% de los mexicanos “nos importa un pepino la historia”, me decidí a demostrar que los héroes patrios son personajes sumamente divertidos e interesantes y no los tipos aburridos con peinados graciosos que nos enseñan en la escuela.

Así que me di a la tarea de consultar diversos libros de historia y biografías de los próceres. Tras arduas horas de lectura (2) llegué a tres conclusiones fundamentales:
  1. Los héroes nacionales SÍ son los tipos aburridos que nos enseñan en la escuela (incluso hay algunos tan aburridos que ni en las escuelas los quieren).
  2. Tener un peinado gracioso es requisito para ser héroe nacional.
  3. Si los libros de historia trataran temas más actuales, la gente los leería con más entusiasmo y no se quedaría dormida tan fácilmente.
Afortunadamente también descubrí que con excepción de la vieja historia de que Benito Juárez era pastorcito y viajó muchos kilómetros de Oaxaca a Belén para ver al niño Jesús, casi nada se sabe sobre la infancia de los héroes. Y eso es un error porque seguramente a más de uno le interesaría saber cómo fueron de niños.

Es seguro que Pelé o Maradona de chiquillos decían: “De grande quiero ser futbolista y meter muchos goles”, pero resulta poco creíble que un niño pudiera decir: “De grande quiero ser el Benemérito y hacer las Leyes de Reforma, que son más cool que el iPod Touch” o “Cuando crezca y se me caiga todo el pelo voy a ser el Padre de la patria o de perdis el tío abuelo de la nación”, o “De mayor voy a ser bien revoltoso y me van a llamar el Centauro del Norte o el Coloso de Santa Úrsula”.

Por eso es que estudiar las infancias de los héroes resulta de gran valor para aquellos a los que nos gusta la historia de México y nos sentimos tan orgullosos de esta tierra milenaria que descubrió Cristóbal Colón en 1810 como parte de los festejos del centenario de la guerra cristera. Edúquense: