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sábado, septiembre 18

EL SUEÑO DEL PEZ

Dado que acaba de pasar el 16 de septiembre, me pareció que nada sería más adecuado que hacer una reflexión en torno al Día del trabajo. Como no se me ocurrió ninguna, les dejo una bonita anécdota laboral que tuve la oportunidad de atestiguar. Espero les sea de utilidad.

Un SOLICITANTE y un RECLUTADOR se encuentran en la oficina de empleo. El Reclutador tiene en las manos el currículo del solicitante.

RECLUTADOR
Vaya, pues su currículo es impresionante. Me atrevería a decir que usted está en muy buenas condiciones para aspirar prácticamente a cualquier puesto que desee. Dígame, ¿qué trabajo estaba buscando?

SOLICITANTE
Bueno, me gustaría ser General de División.

RECLUTADOR
Oh, estupenda elección. Magníficos uniformes y un inmejorable 
ambiente de camaradería. Déjeme ver.

El Reclutador ve sus listas.

RECLUTADOR
Desafortunadamente, todas las posiciones de General de División están tomadas, pero con gusto le ofrezco Capitán de Multiplicación. No es tan vistoso, pero tiene mucho futuro.

SOLICITANTE
No, no me gusta. ¿Y qué tal Papa?

RECLUTADOR
Veamos. Mhh, no, me temo que el único puesto que tenía ya está ocupado. Pero en vez de papa, le ofrezco zanahoria.

SOLICITANTE
¿Zanahoria?

RECLUTADOR
Sí, utilizar un disfraz de zanahoria para hacer 
un comercial de un rico jugo de verduras.

SOLICITANTE
No, imposible, soy alérgico a las zanahorias. ¿Y agente secreto?

El Reclutador consulta su lista.

RECLUTADOR
Una actividad muy demandada últimamente entre los jóvenes, ¿eh? Desafortunadamente, no hay vacantes de agentes secretos, pero le puedo ofrecer una de agente de ventas.

SOLICITANTE
No. (pensativo) ¿Me dijo que puedo aspirar a cualquier puesto?

RECLUTADOR
Así es.

SOLICITANTE
¿Tendrá alguno de reclutador?

RECLUTADOR
Oh, excelente elección. Es un trabajo muy 
descansado y con pocas presiones.

El Reclutador consulta las listas.

RECLUTADOR
¡Mire, hoy está de suerte! Hay una vacante.

SOLICITANTE
¿En qué empresa?

El Reclutador consulta la información del puesto. Se muestra sorprendido.

RECLUTADOR
¡En esta! ¡Al parecer se trata de mi puesto!

Los dos hombres se miran.

RECLUTADOR
Bien, está usted contratado. Por favor, tome posesión.

El Reclutador se pone de pie, toma su saco y deja el lugar al Solicitante, quien cuelga su saco y se sienta. Tras un momento de silencio incómodo el Reclutador habla.

RECLUTADOR
Me pregunto si no tendrá usted algún empleo que pudiera ofrecerme.

SOLICITANTE
Claro que sí, tome asiento, por favor. ¿Cómo que estaba buscando?

RECLUTADOR
(orgulloso)
¡General de División!

SOLICITANTE
Excelente opción.

El Solicitante consulta sus listas.

Los más sagaces de ustedes se habrán dado cuenta de que el episodio anterior es ficticio. Así es, lo escribimos Lilián y su servidor para un programa de televisión, que bendito sea Darwin, jamás vio la luz, ni las tinieblas, ni siquiera la penumbra. No vio nada. Murió ciego y desamparado.

En otro orden de cosas relativas al Bicentenario, la otra vez soñé con un hombre que soñaba peces. 

Y así.


sábado, septiembre 11

LA TELE

Desde hace ya más de medio siglo la televisión ha sido la principal –tal vez única– fuente de entretenimiento para millones de mexicanos. Desafortunadamente ha sido también la principal fuente de cultura para la gran mayoría. 

Nada ha contribuido tanto a la idiosincrasia mexicana como Televisa. El Canal de las Estrellas es el espejo en el que todo México anhela mirarse: sus telenovelas nos han enseñado cómo debe ser el amor, de qué color deben ser los sueños; su futbol nos ha mostrado cuál es el valor real del triunfo, cómo se ve un héroe; sus noticiarios nos han convencido de que el México verdadero no es el que vemos todos los días en la calle sino aquel que se transmite puntualmente en las pantallas; sus comerciales nos han permitido conocer cuál es el precio exacto del éxito y la felicidad, y dónde adquirirlos con atractivos descuentos.

Ahora que la televisión está cumpliendo sus primeras 60 primaveras en nuestro país, el presidente anunció con bombo y platillo que se acelerará el proceso de digitalización de la tele. No me gusta ser malagradecido, pero me pregunto si tener más fuentes de enajenación y estupidización es lo que más necesita un país ya de por sí amodorrado, manipulado, malinformado y apático. 

La respuesta está en los labios de la exuberante güera que conduce el programa de concursos y que con la sonrisa congelada en sus carnosos labios nos ordena con voz sensual: "no se vaya, porque aquí todos ganan".  

A propósito:

sábado, septiembre 12

VICTORIAS ALADAS

Ya que esto se llama Victorias aladas y que estamos en el mes patrio, lo lógico sería poustear acerca del Ángel de la Independencia, pero eso me resultó imposible ya que a últimas fechas ya no se me aparecen las musas, ni siquiera el Niño Dios. Lo más que se me ha aparecido es un hadita parecidísima al Santo Padre, pero no ayuda nada con el bló.



¡Exacto! Este poust igual que el anterior fue elaborado por un robot chino, dado que yo estoy de vacaciones. Lo malo es que ya regreso la próxima semana.

sábado, septiembre 5

LA VIDA, LA HADITA DE LA TV, LAS SUELAS DE LOS VIEJOS Y LOS ARÁNDANOS

¿Han probado las barras de Semillas y Arándano? La marca es Oroweat. Son la neta porque tienen una envoltura fea y transparente y el proceso de manufactura no parece ser muy moderno, ya que es posible que en una barra te toquen, por ejemplo, tres almendras o ninguna; un enjambre de sabrosos cacahuates o puro arroz inflado e insaboro. La que engullo al escribir estas líneas está constituida exclusivamente por una masa agridulce de arándano.

Así que lo que las hace grandiosas es que son impredecibles. Aquí alguien con más sentido del decoro y de la oportunidad haría una brillante analogía entre la vida y las barras de semillas y arándanos. Demostraría con lujo de detalle cómo los cacahuates y las nueces pueden ser equiparados con la fortuna, y el arroz inflado y las hojuelas de trigo con las desgracias. Explicaría usando luminosas metáforas como en cada mordida uno puede encontrarse con dichas o infortunios, pero al final ambos nos fortalecen. Yo me limitaré a sugerir la compra inmediata del producto, porque si tienen suerte puede tocarles puro arándano con almendras. Total, si les toca el arroz inflado, basta con escupirlo.

A propósito del tema anterior, la siguiente ilustración se titula:

El hombre que abjuró de la hadita de la televisión
y se encerró en la dulce comodidad de sus libros acabó
solo y aburrido porque todos comentaban Lost
y él no sabía de qué hablaban.


De igual manera, celebrando el mes de la patria, la siguiente ilustración se llama:

Los viejos no deberían usar tenis porque
nomás se pasan todo el día viéndose las suelas.


En efecto, como ya se habrán dado cuenta, orita me encuentro de vacaciones y puse a poustear estas estupideces a un robot chino que compré en el centro.