"Por causas ajenas a nuestra voluntad" es una frase francamente idiota ya que si las causas no fueran ajenas a nuestra voluntad entonces serían propias a ésta, lo que significaría que son decisiones; pero incluso nuestras decisiones son derivadas de causas ajenas a nuestra voluntad y poderosamente influenciadas por éstas, por lo que el resultado es siempre impredecible y la más de las veces totalmente ajeno a nuestra voluntad y por ende, decepcionante. Así que la frase resulta redundante y antipática de tan obvia.
Es por causas ajenas a mi voluntad que esta semana poustiaré sólo tres decepcionantes pero desconcertantes dibujines de cuestionable calidad e indiscutible mal gusto que no tienen nada que ver con nada y que a la vez sintetizan todo.
Sus comentarios son bienvenidos, agradecidos e incluso alentados, pero de ninguna manera esperados.


