lunes, diciembre 17

REFLEXIONES NAVIDEÑAS

Debido a la series de televisión sobre crímenes, a la ropa interior ajustada y a la música producida sin instrumentos por programadores de computadoras, hoy sufrimos una sensible pérdida de valores morales. Es por eso que en la actualidad más de uno piensa que la Navidad es sólo la temporada en la que abarrotamos los centros comerciales para comprar inútiles baratijas que obsequiaremos a cambio de absurdas e innecesarias porquerías. Pocos somos los que estamos conscientes de que la Navidad no es sólo una peregrinación al templo del consumismo, una maniática búsqueda de ofertas, una descontrolada engorda de nuestras tarjetas de crédito.

¡Qué gusto recordar las festividades de antaño en que la gente no se dejaba distraer con las compras y se sentaba a beber a principios de diciembre y se levantaba los primeros días de enero con el espíritu y la mente relajados y el cuerpo en estado de descomposición! ¡Cuánta nostalgia produce recordar aquellos tiempos en que la gente sabía que el milagro de la Navidad no se refería a una promoción de seis meses sin intereses sino al hecho de que la ininterrumpida ingestión de alcohol nos permite evitar los estragos de la cruda! Desafortunadamente somos ya una muy reducida minoría los románticos y conservadores que no olvidamos que la esencia de la Navidad no es comprar sino tomar tanto como podamos, los que recordamos que estas fechas nos presentan una invaluable oportunidad para embriagarnos a diario sin que los demás nos tachen de alcohólicos y sociópatas.

Afortunadamente entre este grupúsculo de defensores de la tradición navideña hay jóvenes que no permitirán que la esencia de la Navidad desaparezca, y que se esfuerzan por mantener viva la antiquísima costumbre de derrochar el aguinaldo en apalear el hígado y las neuronas. No obstante lo encomiable de su actitud, hay un aspecto del noble quehacer de la celebración etílica que no deja de resultar contrario al espíritu de la época y sobre el que vale la pena advertirles.

Me refiero por supuesto a la enfermiza costumbre de chocar los vasos y decir “salud” antes de beber. Los ortodoxos aceptamos el uso de la frase antes del primer trago, como una manera de inaugurar el linchamiento del hígado y la razón, pero la continua repetición resulta inadmisible. La razón es evidente: ¿hay algo más absurdo que disponerse a beber y desearse salud? Si uno quisiera salud estaría en un gimnasio, haciendo yoga en el bosque o comiendo papaya con All-Bran.

Esta polémica dicotomía es ya añeja y quitaba el sueño a pensadores de épocas ya casi olvidadas. Por ejemplo, en los albores del siglo XIV algunos filósofos rusos sugirieron sustituir la calamitosa frase por algunas que fueran más acordes a los resultados que en realidad se podían esperar de una buena borrachera. Así, no era raro por aquella época ver en las tabernas de la blanca estepa siberiana a un grupo de hombres barbados levantar sus jarras de vodka helado y gritar al unísono: “Cirrosis”, “Imbecilidad crónica”, “Envejecimiento prematuro” o “Muerte en carruaje” (aunque en aquella época no existían vehículos motorizados, eran frecuentes los accidentes debido a que era costumbre que los conductores dieran de beber a sus caballos un poco de lo que estuvieran tomando). La propuesta de los filósofos cayó en el olvido (básicamente porque los rusos beben tanto que todo lo que se les ocurre cae en el olvido), pero hoy nosotros podemos retomar esa noble idea y darle a nuestras borracheras un nuevo sentido. Imaginemos lo agradable que sería levantar nuestras copas esta Navidad y gritar con entusiasmo: “¡48 horas en los separos!”, “¡Disminución de la capacidad psicomotriz!” o “¡Pérdida total del auto familiar!”.

Por supuesto, la opción más recomendable es aquella dictada por el más riguroso canón: beber en silencio. Después de todo, es Navidad.



13 comentarios:

rob dijo...

Ovación! de pie! interjecciones!

Me reí mucho, qué bueno que lo escribió, aunque sea para le ye-ye. Salud al que le done mis órganos al morir!

r

Cool Acid dijo...

Hahahaha, que buen post! Hahahaha... chido... yo seguire la tradicion.... y apoyare tu inteligente propuesta. Saludos!

El D1eg0 dijo...

Salud!!
...y felicidades

Oxidente dijo...

Ah pero no estás ni para tomarte unas chelas!

En fin seguiré bebiendo a solas.

Abrazos!

P@T@NCIT@ dijo...

Saluditos! y que tengas una feliz navidad!!!

Y porque para la chica yeye omas?? vas a herir los sentimientos de varias eh!!!

Lilián dijo...

Sí, yo ya hasta me ofendí. Hasta siento que ni debería comentar. Como que la que debería andar soltando el calzón aquí es la Ye-Ye.

¡Qué ofensa para tu público lector!

tu chica yeye dijo...

Lilian: no uso calzones. (ntc)

Don Rul: por gente como tu es que he tirado mi vida al alcohol y las drogas... gracias!

Hübsch dijo...

te extrañe!!!!!!!!!!!! no mames... neta te extrañe... es bueno tenerte de retache. Feliz Navidad... y muchos besos.

Alcohólica dijo...

Seré fiel a sus enseñanzas, yo soy una de esas personas tradicionalistas que luchamos por mantener viva la esencia de la navidad.

Bien por ti que sigues el buen camino!

saludos

Libradita dijo...

48 horas en los separos para ti!!!! un abrazo

Mait' dijo...

No he comprado los regalos. He tomado de mas.
Voy a imprimirles tu post y comprarles una botella de vino!
Felicidades!

Prismatico dijo...

jajajaja esta curada y mas tu sidebar con las fotos extrañas!!!

snipers dijo...

Desde el cielo una hermosa caguama
desde el cielo una hermosa caguama
era cartablanca,era cartablanca..


Señor, es mi idolo y ahora mas que usted le brindo un post a alguien como Mi chica yeye, al fin se hace justicia: Saludos.

La onda de la interactividat

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